Del Texto: Escondite de Fibras y Materiales Infinitos

ESTAMPA DE AZAFATA ESPACIAL

Sin arrogancia dispensó el oxígeno en partes iguales
Su iris puede oscilar al compás del corazón
Descubrir al instante que su carne hace tambalear
Con lujuria las paredes de la piel.

A veces enseñará su estampa de azafata espacial
Otras revelará su antigua historia de amor
Y con deslumbramiento sabrás como desnudó a un cardenal
Y acarició un lirio en su jardín.

Seguramente olvidará el roce furioso de la indiferencia de muchos.

Entre laberintos la palabra poética buscará la inconfundible destreza
De las gotas invernales que escurren entre los ventanales del sur.

PEQUEÑOS DIOSES

Imaginamos que somos pequeños dioses
El peligro es olvidar que lo somos.

EL AROMA DE TU SANGRE

El cuarto de todas las noches
Habita silencioso en el reposo de tus manos
El espera con el aroma de tu sangre
Trazar un arco iris en el centro de un hexágono
Donde dos cuerpos se toquen la punta de los dedos con un girasol.

ESCONDITE DE FIBRAS Y MATERIALES INFINITOS

No es una clase de botánica
Pero el camino tiene flores bajo los nativos matorrales
El arroyo cercano los ilumina con el hisopo de aguas cordilleranas
La mano con esperanza palpa y desata el aroma a lavanda
Y acaricia alegremente dos tercios del aíre de la ciudad.

Con la belleza de un abanico disimula el dominio de los vegetales
Y alimenta con su carne de mariposa en celo
Las ansias de vivir.

Su cuerpo alborotado estremece el átomo
Escondite de fibras y materiales infinitos.

Me percato que muchos no saben leer la escritura de los ángeles
El secreto de su orilla de gaviota que reúne en una plegaria
Cielo y mar.

LA JOVEN IMAGINA UN CAMPAMENTO DE ANGELES

La joven imagina un campamento de ángeles
Tiene la figura de un príncipe bajo sus parpados
Ella espera encontrar una palabra inmaculada
Aunque sea el acento de una bocal en su voz.

Cada noche cubre bajo sábanas
El cuerpo fantasmal que siempre desaparece al mediodía
Que resucita con las horas de la tarde
Que se mueve delante de sus piernas
Que agita con sus brazos el cuerpo mortal.

La joven imagina un ángel que espanta la oscuridad
Una estampa con espada de cristal
Iluminando la opaca atmósfera del corazón.

Muchos en la ciudad huyen y articulan el nombre de Adán
Como el mito de dos siluetas atoradas en un viejo jardín.

La fantasía con su credo en la evolución
Aleja la sangre de la sustancia invisible de la luz.

VUELO DE LUCIERNAGA

Los peces abrazan en el mar de la nostalgia un vuelo de luciérnaga
La mirada aún tiembla cuando descubre recipientes con mariposas cautivas
Una voz celeste entre volcanes colorea cada mañana su sangre con fervor
Su cuerpo huele como el oro refinado con vestido de labranza otoñal.

En la hondonada el águila deja el último rasguño en el cielo crepuscular
Mientras el antiguo carrusel gira y gira
Precipitando en el agua marina el círculo de su frenesí.

Entre cerros y una planicie celeste un boomerang de plata la observa
Poco a poco otros soles multiplican el número como la arena del mar
Orión es parte de una vieja conversación.

EL OTOÑO YA NO ES UNA FRONTERA SOLAR

En una tierra larga
Y agosta con estrellas de mar
Sostengo una tasa de té
En el regazo de la serena admiración
Por su cuerpo de agua crepuscular
Manantial de la tarde submarina.

El otoño ya no es una frontera solar
El insomnio inunda las sienes con su claustro de paredes blancas
Olor furioso de trastornos y huidas en el frenesí juvenil de la sangre
Que coagula su última emoción.

Cómo caminar sin la vigilia de este lazo oscuro de la muerte
Nudo antiguo que paraliza en tu cuerpo y el mío la juventud y la vida.

No es posible escapar del polvo de nuestra propia sangre
En su ceniza la historia de otras generaciones duerme
Sin espanto
Sin gozo y alegría
Sin el cuerpo y su registro de ávidos deseos
Deshecho en un patio profundo de oscuridad.

La náusea estrangulo las palabras en el silencio de un sueño repentino
La corrupción de la materia interceptó el verbo en una carretera cualquiera
Los testigos aún recuerdan a los hombres y mujeres correr como niños.

Ahora en una trinchera la tierra abraza sin emoción la sustancia de millones de cuerpos

La batalla continúa y mi carne envejece buscando la salida.

¿Quién habita más allá de Júpiter?
Más allá de esta patria que es Chile
¿Qué inteligencia adornó tu rostro?
¿Acaso el frío no se detendrá?
¿Acaso el asesino no morirá?

Tal vez un Fuego Consumidor con su propia sangre destruya el imperio de la muerte.

Ahora existo como un radioescucha
Miro el cielo como leyendo sus señales eternas
Así percibo una voz en la sinapsis neural de mis pensamientos.

(Otros palpan mudos y ciegos sin el nervio que conecta el corazón con el viento espacial)

La brújula de la vida ordeno los cuatro puntos cardinales en una cruz
Pero el ruido de los metales se atropella en la avenida de los ecos de la ciudad
Olas profundas que no respiran el aire de los gavilanes
Olas subterráneas que tocan la roca sedimentaria de la duda
El viento despeina cualquier intento de pensar en los mensajeros tutelares del mar.

Del Texto: Vacío Incierto

EL AMOR QUE NO ES PALABRA

A veces intencionalmente
Me arranco los ojos
Para mirar lo que tú no puedes.

(Es como si me hubiera
volado la mitad de mi cuerpo)

El mundo casi desaparece
Sólo subsiste el sonido
Con su olor desconocido.

También los objetos me sorprenden
En el lugar menos esperado
Me golpean repentinamente
Con su inmovilidad
Con su inconciencia de cosa.

La noche se adhiere a mi carne
Y mi cuerpo son dos brazos extendidos
Defendiéndose de la oscuridad.

(Sólo el amor que no es palabra
me puede salvar)

LIGERA Y SEÑORIAL

Ligera y señorial
Me intrigaron sus tacos
Galopantes con ojos de águila
Que golpean el cielo en busca
De su presa.

Me pareció inadecuado
Quizás demasiado atrevido
Anudar su cintura.

(Recién la conocía
en su meteórico vuelo)

Algo sabía de sus ansias de viajar
Algo sabía de la premura por
Conocer otras regiones solares.

Esperé y pronto diseñé cierta estrategia
Del abandono
La ausencia premeditada
La nostalgia inducida.

(Tal vez así pueda
despertar su corazón herido)

¿QUÉ DOLOR VALE MÁS?

¿Qué dolor vale más?
El dolor de los árabes
De un americano
De un judío
De un africano
De un japonés
¿Qué dolor vale más?

Si todos somos cuerpo y sangre

¿Por qué preguntas?
¿Qué dolor?

LA LLAMARÉ DESDE MI BOCA DE SIETE LENGUAS

Me desperté un lejano día con su poesía
Atrapada en mis labios
Atiné a balbucear
¿Quién eres tú?

Apareció con su lunar en la frente
Con su vientre henchido y un toque sutil
Entre sus piernas.

Me pregunto si tu cabello
Canela esparcido en el viento
Pueda ser la clave de tanto insomnio
La razón de tantas horas de viaje
Que no me llevaron a ninguna parte.

Hice muchos esfuerzos por entender
Pero todo pareció inútil
El color de su vestido no me decía nada
Aunque a veces lo levantó
Y me enseñó sus caminos secretos
De sabores salinos humedales nocturnos.

Tierra movediza me decían algunos
Como si ella fuera la culpable
De esta confusión y espanto.

(Sólo una cosa me queda por hacer)

La llamaré desde mi boca de siete lenguas
Con palabras embriagadas de sustancias
Cristalinas.
(Le diré) Quiero despertar tu deseo oculto
Tu gota de extravío
Tu locura.

AUNQUE PASEN TRES MIL AÑOS

Al final del pasillo donde no debías estar
Te hallamos silencioso
Vacío de imagen y sentido.

Yo sé que ahora ya no me escuchas
Yo sé que tus labios entumecidos
Por la enfermedad poco me decían.

Pero mi mano y tu mano se estrecharon
Una mañana la última de todas
Te las arreglaste para decirme que me querías
En el sopor de la inconciencia impuesta.

Reconocí un pensamiento una emoción
Que articulaba tu mano
Desde lo más profundo venías a mi encuentro
Y por un breve instante tus parpados se abrieron
Junto al menguado sonido de tu voz
Cuando me dijiste adiós.

Por la noche una sábana te cubría
En el rincón de los desechados
Ya casi no existías
Aquella noche cuando cerré
Tus ojos verdes.

Ahora vives donde el tiempo no te toca
Ahora padre miras al interior de la muerte
Sin temor.

Tú lo sabías
Aunque pasen tres mil años
Sólo será una milésima de silencio
Y oscuridad para ti
Porque al final de todos los posibles días
En el lugar donde anidas tu eternidad
Una voz te despertará para siempre.

EL CIELO SE INFLAMA ANUNCIA DESTRUCCIÓN

El titular de aquella mañana decía:
Es necesario arrancar la infamia
De nuestros corazones.

Corría el año 2001
Cierto jolgorio
Todavía recorría los caminos
De mi mundo
Del tuyo también.

Pero la lluvia ya no es la misma
El aguacero ahora golpea
Hasta dejarnos sin aliento
Traiciona y mata sin piedad.

Parece como si un terror circular vigilase
Cada sílaba cada toque de nuestras manos.

Aunque las nubes blanquísimas
Nubes antiguas
Permanecen en su recorrido nupcial
Algo es distinto
Algo huelo en el cielo que no puedo alcanzar.

OJOS MEDITERRÁNEOS

Acurrucado y tibio mi cuerpo reconocía
El hondo cansancio de la tarde.

De costado en una superficie
De vagos recuerdos
Una sombra trataba de apartarme
De la dulce oscuridad de tu pelo rojizo
De tus ojos mediterráneos.

Con inesperada astucia
Soplé una palabra de olvido
Entonces el silencio navegó entre paredes
Circunvalando la pausa que dicta el ritual de todos los días
Así el placer de un sueño sin memoria flotó dentro de mí
Dentro de ti.

Inesperadamente en aquella tarde un sonido se deslizó
Y tomó mi brazo
Tenía la textura del mes de abril
Caía lentamente
Reconocí que venía de ti
Porque tiene la justa medida de tus labios.

Algo sorprendido puse mis ojos
A hurgar en el nuevo movimiento de tu voz
Fue en ese instante que un brillo antiguo de tu mirar
Me acarició la nariz.

Tendido boca abajo junto a mí yacía
El ayer.