Los aviones
del futuro
                    
En el vacío de un vuelo a destiempo
cabe hacer la pregunta
¿Es legítimo tomar a la ligera el canto de los pájaros?
Desde el árbol de mis sueños 
tenso mi arco de palabras
para volar de nuevo por los cielos de Paris
cuya torre Eiffel es una A mayúscula de cuatro caras
que los pájaros carpinteros
alargaron hasta el cielo
(Ese día comprendí que mucho antes 
ya conocías la inicial de mi nombre)

Dime son los pájaros los aviones del futuro
astronautas de la perfecta comarca?
En Praga supe que todos ellos
hablan perfectamente la lengua del mundo
Anidan en torres góticas
en la plaza de la ciudad vieja
o en puentes que aún recorro con mi hijo Gabriel 
en la esplendente luz de un tranvía.

Tú sabes que el mundo gira huérfano del Edén
bajo el árbol del bien y del mal


donde tal vez nos preguntamos 
dónde está la salida de escape
dónde está la raíz del viento redentor
Pero he aquí desde el árbol de mis sueños
yo vuelo en forma de palabras hacía ti 
para obsequiarte esta ofrenda 
de amistad. ©




Torreón rojizo y dislocado
prepucio en decadencia
Acaso enerva el excesivo deambular
por los mantras del lenguaje?

Muchos olvidaron las profecías
y el carbón en llamas colmado de furia
cayó sobre la humanidad
Aquel día la ciudad retrocedió bajo el rugido del Armagedón
cuando sus habitantes parecían recoger
con un capullo de arrogante fisonomía
el aceite para sus lámparas.


Hoy la paradoja permanece extendida en el cielo
núcleos de hidrógeno que se fusionaron en su ígneo despertar.

El bosque continúa desapareciendo
frente a la obscena radiactividad de los mercaderes
así se acumula en el aire lo táctil de los escombros.

La luz de mercurio
incuba descontroladas epidemias
el amor tiene un aroma rancio
que fatiga al cuero cabelludo
Así se cae el pelo de tanta angustia
por alcanzarlo.

Pavorosas sombras deambulan por el planeta
en forma de huracanes y aguaceros marítimos.

Pero en el corazón de los robots hay cables conectados al futuro
ellos copulan con otras máquinas
ellos funcionan con alegorías de consumo
La especie evoluciona bien en la planicie de asfalto
-dicen algunos expertos
cibernautas- ©




                                                                                                                                                                      

Un exultante cacareo
se escuchó al amanecer.
Las gallinas habían roto el cascarón del silencio
habían creado pequeños planetas casi de la nada
formas perfectas
para aturdir el hambre
de multitudes.
                                                                                       
En el reverso
sobre las planicies polvorientas del holocausto
en la atroz oscuridad yacen otras aves 
en despojo y máscara.
Picos humeantes en la diáspora
sexos emplumados para la batalla final.
Gallinas robots expulsadas del jardín de los afectos
ideologizando con su morbidez esperpéntica
la carne fresca de nuevas generaciones.
Gallinas robots ávidas del rito de expulsar
bajo las barbas del rayo de medianoche
la malévola ofrenda a su dios de papel maché.
Gallinas púrpuras
castellanas criollas. ©